***

Cuándo resucité, imagine que todo sería igual, que revivir no iba a significar nada, que no tendría porque ser algo bueno, una buena señal, al igual que tampoco tendría porque ser mala. Y durante los primeros meses, era todo indiferente, apático, igual, tan distinto… era todo un si y un no, daba igual y si todo te da igual, si no sientes ni para bien ni para mal, si no sientes ni padeces, es como estar muerto, entonces no es resurrección. Pero tu dulce aroma, tus suaves palabras fueron entrando por mis oídos, mis ojos, mi nariz, te impregnaste en mi sangre, sangre que pasa por todo mi cuerpo, desde el cerebro hasta los pies, rozándome las piernas acariciándome los brazos, quedándote en mi corazón, haciéndolo sensible, transmitiéndole amor. Entonces surgió: el amor y hasta aquí estoy hoy, escribiendo siempre algo relacionado contigo, con el amor, que es lo que tu me has enseñado, lo que me has hecho sentir y que aún sigue así, GRACIAS.

Te Amo.